La importancia del equilibrio

Actualmente, en un gran porcentaje de las unidades familiares en España, ambos integrantes trabajan lo que conlleva a un consumo elevado de alimentos procesados, lejos de ser la dieta mediterránea de la que solemos presumir.

Se han antepuesto los alimentos precocinados o procesados (antes menos consumidos) por una parte para agilizar su preparado y posterior consumo para seguir con nuestros quehaceres diarios y, por otra parte, a causa de la mejora de la economía familiar.

En el artículo Trastornos de la conducta alimentaria se expone un estudio sobre la elección de alimentos en nuestros hogares, en él se concluyó que había un aporte de nutrientes (hidratos de carbono, lípidos y proteínas) desequilibrado. Todo se debe a un aumento excesivo del consumo de grasas saturadas y colesterol a consecuencia del aumento de consumo de productos de origen animal procesados o precocinados, así como una mala proporción de proteínas animales/vegetales por el abandono, cada vez mas acusado, del consumo de legumbres (Ruiz,2011)

¿Cómo afecta esto en tu organismo?

En Septiembre de 2016 el Panel Global sobre la Agricultura y Sistemas Alimentarios y Dietas publicó su informe ‘Foresight’ sobre Sistemas Alimentarios y Dietas: Enfrentar los desafíos del siglo XX,I.

En el se instaba a los líderes a controlar la producción de estos alimentos ya que:

“Si la dirección de las políticas actuales permanece igual, las estimaciones indican que para el año 2030, el número de personas con sobrepeso y obesidad habrá incrementado de 1,33 mil millones en 2005 a 3,28 mil millones, alrededor de un tercio de la población mundial proyectada.

Esto constituye una preocupación importante ya que, hasta la fecha, ningún país ha logrado revertir con éxito el crecimiento de la obesidad una vez que se le ha permitido desarrollarse”.

Según la OMS, al menos el 80% de las muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares podrían prevenirse actuando sobre la alimentación y otros factores de riesgo modificables.

¿Qué dicen los expertos?

Numerosos trabajos epidemiológicos han puesto de manifiesto que diferentes patrones alimentarios se asocian con un incremento del riesgo de enfermedad cardiovascular o, de manera contraria, pueden generar una reducción en la incidencia y prevalencia de los procesos patológicos cardiovasculares.

Así, el patrón alimentario denominado habitualmente saludable, rico en frutas, verduras, granos enteros, legumbres, carne de ave y pescado, se asoció a una reducción de marcadores de inflamación y disfunción endotelial y menor incidencia de las enfermedades cardiovasculares.

Mientras que personas con mayor exposición a un patrón alimentario rico en carnes rojas y procesadas, granos refinados, papas fritas y dulces o postres, PA occidentalizado, tuvieron mayor riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular (Marchiori et al, 2017).

Conclusiones

En conclusión, la alimentación no es ningún juego. No nos debemos referir a “dieta” a llevar un plan nutricional equilibrado con el solo objetivo de conseguir resultados estéticos, sino a conseguir patrones alimentarios saludables para garantizar nuestra salud a largo plazo.

Bibliografía

Marchiori, G. N., González, A. L., Perovic, N. R., & Defagó, M. D. (2017). Una mirada global sobre la influencia de los patrones alimentarios en las enfermedades cardiovasculares.

Prieto, I. R. (2012). Trastornos de la conducta alimentaria en adultos mayores. Trastornos de la conducta alimentaria, (14), 1611-1623.

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