La dieta milagro no existe, que no te vendan humo.

Hoy queremos ser claros y concisos. Después de la cuarentena hemos observado que están aumentando los anuncios de productos de suplementación en diferentes redes sociales, hay un mayor número de empresas, e incluso han proliferado nuevas, que intentan captar clientela a través del aumento de peso que ha conllevado el estar confinados en casa y disminuir nuestra actividad física diaria. Algunos de ellos pueden ser grandes profesionales cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida, mejorar hábitos alimenticios, volver a aumentar la actividad física a través de clases virtuales, etc. pero nos parece INACEPTABLE que muchas de ellas lo que les interesa sea VENDER, VENDER Y VENDER a costa de la salud de su cliente.

Hablamos de aquellas que prometen perder kilos y kilos de grasa (si, si, explicitamente grasa corporal) o grandes cantidades de peso corporal en menos de un mes y sin realizar ejercicio. Sin embargo encontramos que la gran mayoría de estas de basan en dietas en las que practicamente el 70-80% de la dieta incorpora suplementos alimenticios que, como es obvio, le debes de comprar a ellos.

En esta parte del artículo muchos de vosotros ya habréis dicho «Es verdad, pero bueno se ve que son tomaduras de pelo». Pues os he de decir que no, algunas de estas empresas son grandes conocidas e, incluso es posible, que tengais a algún conocido que trabaja como comercial de estas, o te han hablado ya de ellas.

Para comenzar, una «dieta» o, mejor dicho, un cambio en tus hábitos alimenticios no se debe de basar en suplementación. Un suplemento o complemento alimenticio es un «producto alimenticio cuyo fin es complementar la dieta normal consistente en fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias que tengan un efecto nutricional o fisiológico»(RAE, 2020). Por lo tanto, es un producto para complementar aquello que con la alimentación del día no somos capaces de administrar o que sea necesario para producir algún efecto extra en la dieta.

¿Entonces no son buenos los suplementos?

La necesidad de suplementación debe de ser evaluada por un especialista de la nutrición por necesidades personales (problemas metabólicos, enfermedades que afectan a la asimilaci¡ón de nutrientes, deportistas con desgaste físico…) o por la necesidad de aportarlo por no conseguir el aporte necesario a través de la alimentación diaria, por lo que:

No, un desayuno no debe de basarse en batidos y cápsulas.

No, una cena no debe de ser una infusión de tres o cuatro productos que te digan.

Y por supuesto NO, una bajada de peso elevada y drástica tomando suplementos no es saludable. Las dietas hipocalóricas inducen una serie de adaptaciones que sirven para evitar una mayor pérdida de peso y conservar la energía. Estas adaptaciones irán en proporción al déficit calórico que se proponga en la alimentación, por lo que, aunque una dieta hipocalórica con un deficit calórico menor pueda disminuir la tasa de pérdida de peso, puede atenúar las adaptaciones desfavorables que desafían la reducción exitosa de la masa grasa (Trexler et al, 2014).

Además una dieta continua con un déficit de energía y / o el uso de métodos de pérdida de peso extrema pueden conllevar el riesgo de ser no solo perjudicial para la salud, sino también para el rendimiento en el caso de deportistas (Sundgot-Borgen et al, 2011).

A esto le debemos sumar que, si no se acompaña de ejercicio, esa dieta hipocalórica conllevará a una mayor perdida de masa muscular, disminuyendo así la tasa metabólica basal (lo que consume el organismo en reposo). Dicha pérdida podría limitar el éxito del tratamiento a largo plazo, causando un efecto compensatorio del gasto energético capaz de obstaculizar la progresión de la pérdida de peso corporal (Bonfatini et al, 2014).

Como ya ha comentado mi compañera en un post anterior , primero hay que romper la barrera propia que te impida comenzar esos nuevos hábitos y que cada obstáculo se convierta en un propósito, en un nuevo paso para conseguir afianzar aquello que quieras.

Por ello tienes que tener en cuenta que para construir algo, hay que ir poco a poco. Proponte objetivos a corto plazo y a largo plazo, estos objetivos a corto plazo te conducirán a conseguir pequeñas satisfacciones que provocarán que no abandones antes de conseguir el objetivo a largo plazo.

Por supuesto, al igual que para otras necesidades acudes a un profesional (nadie mejor que un medico va a saber que enfermedad tienes según tus síntomas) para un buen asesoramiento nutricional debes de acudir a un nutricionista y para una buena planificación de tu entrenamiento debes de acudir a un profesional de la actividad física, ya sea si tienes algún problema metabólico o seas alguien que simplemente debe de restructurar su alimentación.

No te dejes engañar por dietas milagro, suplementos estrella y fórmulas milagrosas. Todo requiere esfuerzo, constancia y planificación de objetivos.

NO te fíes de estos:

Y hazles caso a ellos:

Bibliografía.

Bonfanti, N., Fernández, J. M., Gomez-Delgado, F., & Pérez-Jiménez, F. (2014). Effect of two hypocaloric diets and their combination with physical exercise on basal metabolic rate and body composition. Nutricion hospitalaria29(3), 635.

Trexler, E. T., Smith-Ryan, A. E., & Norton, L. E. (2014). Metabolic adaptation to weight loss: implications for the athlete. Journal of the International Society of Sports Nutrition11(1), 7.

Sundgot-Borgen, J., & Garthe, I. (2011). Elite athletes in aesthetic and Olympic weight-class sports and the challenge of body weight and body compositions. Journal of Sports Sciences29(sup1), S101-S114.

¿Te ha gustado?¡Comparte y déjanos un comentario!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *