Actualmente la sociedad quiere que el nacimiento de sus hijos sea lo más natural posible, garantizando la seguridad y la intimidad de la madre y del hijo.  El embarazo es un estadio más durante la vida de la mujer, en el que se producen muchos cambios a nivel fisiológico, metabólico y físico para nutrir, proteger y preparar al feto para el futuro parto.

En primer lugar, tenemos que romper el mito del reposo absoluto. La actividad física no se asocia con riesgo de aborto, bajo peso al nacer, parto prematuro, ruptura de membranas, defectos neurológicos en el bebe o complicaciones durante el parto. Estos mitos dan lugar a que se incrementen las tasas de inactividad física hasta un 90% de abandono acercándonos al 3º trimestre.

La inactividad física durante el embarazo se asocia con una mayor probabilidad de ingreso de los recien nacidos en las UCIs neonatales, de parto pretérmino, bajo peso al nacer, restricción del crecimiento intrauterino y, por último, de cesárea (Cortes et al, 2013).

¿Qué cambios se producen en la embarazada?

Es importante tener en cuenta todos los cambios que se producen en la embarazada. Cambios hormonales, fisiológicos, incremento del flujo sanguíneo, aumento de la FC, ganancia de peso, cambios en el centro de gravedad… Por lo que la actividad física adquiere una gran importancia durante la gestación, evitando de esta manera la ganancia de peso excesiva, la hipertensión arterial, la diabetes gestacional y el aumento progresivo de la hiperlordosis lumbar.

Este trabajo debería realizarse conjuntamente entre profesionales de la Ciencia de la Actividad Física y el Deporte, fisioterapeutas, nutricionistas, obstetras y médicos. Todo esto conllevará a una serie de beneficios que explicamos ahora.

BENEFICIOS DEL EJERCICIO.

Para la madre:

  • Mejora la condición física en mujeres, obteniendo un peso más adecuado y proporcionando un mayor bienestar fetal (Kunathet al, 2014).

La evidencia demuestra que existe una relación inversa entre la actividad física realizada por la madre y la ganancia de peso durante el embarazo, aproximadamente de unos 3kg entre una madre sedentaria y una activa (Fazzi et al, 2017).  

  • Reduce el riesgo de padecer diabetes gestacional.

Esto se debe a que durante el ejercicio los niveles de glucosa bajan y la sensibilidad a la insulina aumenta.  Además, aquellas embarazadas que tenían previamente unos niveles altos de actividad física reducen en un 59% el riesgo de padecerla (Aune et al, 2016).

  • Fortalece la musculatura implicada en el parto, reduciendo el dolor y el esfuerzo a la hora de dar a luz.

Esto se debe principalmente a que los programas de ejercicios están supervisados y orientados para el parto de la madre (Thangaratinam et al., 2012), (Barakat et al, 2018).

  • Se trabaja la movilidad de la pelvis.

Logrando mayor flexibilidad de los ligamentos facilitando que el parto sea natural y reduciendo la posibilidad de cesáreas (Currie et al, 2013).

  • La recuperación se produce antes y es mas llevadera para la madre.

Gracias a esos programas de ejercicios orientados y supervisados por el profesionald e la Actividad Física y el Deporte.

  • La embarazada tendrá un menor riesgo de padecer preclampsia y trastornos de presión arterial.

 Para la población en general la actividad física ayuda a prevenir la hipertensión post ejercicio por el aumento del flujo sanguíneo (Alvarez- Aguilar, 2015). Según las últimas revisiones se relaciona las dosis de actividad física con la disminución de padecer preclampsia. Sin embargo la evidencia es limitada ya que este desorden depende también de otros factores como la actividad previa al embarazo (Aune et al, 2016).               

Para el feto:

  • El niño nace con un peso más adecuado y se reducen los partos macrosómicos (Duthie et al, 2013).

Según la Teoría de Barker el bajo peso al nacer o la macrosomía son factores de riesgo considerables. Por tanto, existe una tendencia en la que por debajo de 2’5 kg o por encima de 4 kg se dispara el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular e incluso riesgo de muerte prematura (Reyes & Carrocera, 2015).

Por ello, la evidencia justifica que estos valores pueden evitarse debido a los propios beneficios para la madre durante el embarazo, tales como evitar la diabetes gestacional, que produce una excesiva dosis de glucosa para el feto desarrollando posible macrosomía, o la preeclampsia que conlleva una falta de nutrición dando lugar a un parto prematuro y un bajo peso al nacer; tal y como hemos visto anteriormente.

Finalmente, debemos de tener en cuenta que existe un periodo crítico entre la semana 15-20 de gestación en el que el descenso de la actividad física de la madre puede dar lugar a riesgo de aumento del tejido adiposo del recién nacido (Norris et al., 2017).

  • Respuesta del feto al ejercicio.

Hasta hora se preescribía reposo absoluto durante el embarazo por la creencia de la aparición de sufrimiento fetal debido a la bradicardia. Sin embargo, recientes investigaciones han demostrado que la respuesta cardíaca del feto durante el ejercicio aumenta unos 6 lpm y 4lmp después del ejercicio, con actividades continuas de moderada intensidad de al menos 20 minutos de duración.

Se observó que el riesgo de bradicardia no aumentó en comparación con mujeres inactivas, como tampoco lo hizo a niveles de taquicardia. Además, sin hallarse cambios en el flujo sanguíneo umbilical durante el ejercicio (Skow et al, 2019). Si el ejercicio físico realizado es vigoroso se produce un aumento de células endoteliales en los vasos del cordón umbilical y por tanto podría mejorar la función endotelial y la condición cardiovascular en la descendencia (Onayama et al., 2015).

  • Riesgo de muerte fetal.

Con todos estos beneficios, la respuesta del ejercicio y la actividad física para la madre y el feto, existe un riesgo muy bajo de muerte prematura o aborto espontáneo (Davenport et al, 2019).

¿Existen contraindicaciones?

Existen de dos tipos, contraindicaciones absolutas y relativas. Se consideran absolutas cuando debemos cesar la actividad física extenuante más alla de las labores cotidianas. Por otro lado, cuando existen contraindicaciones relativas debemos analizar el equilibrio entre riesgo-beneficio con profesionales sanitarios para determinar si la embarazada puede proseguir con su programa de actividad física.

Una de las principales guias del ejercicio físico para la mujer embarazada, la Canadian Guideline for Physical Activity Throughout Pregnancy (CSEP, 2019), las contraindicaciones absolutas para cesar el programa de ejercicio son:

  • Ruptura de membranas, es decir, la rotura del saco amniótico antes de que el parto de comienzo. Su consecuencia más común es la proliferación de infecciones para el feto.
  • Riesgo de parto prematuro, especialmente con embarazos múltiples igual o mayor a trillizos.
  • Sangrado persistente.
  • Placenta previa, es decir, el no desplazamiento de la placenta hacia la parte superior del útero en la semana correspondiente, obstruyendo el canal del parto.
  • Preeclampsia.
  • Cérvix incompetente, es decir, el cuello del útero no es capaz de soportar la presión que ejerce el feto sobre él, por lo que comienza a ceder.
  • Incorrecto crecimiento del feto durante su desarrollo.
  • Diabetes tipo I incontrolada.
  • Hipertensión incontrolada.
  • Desajustes del tiroides incontrolados.
  • Desórdenes severos cardiovasculares o respiratorios.

En cuanto a las contraindicaciones relativas a tener cuenta, encontramos:

  • Enfermedades leves a nivel cardiovascular o respiratorio.
  • Anemia severa.
  • Malnutrición.
  • Desórdenes alimenticios, que conlleven índices de masa corporal muy bajos (por debajo de los 12 kg/m2)
  • Antecedentes de aborto prematuro.
  • Hipertensión gestacional.
  • Antecedentes de nacimiento prematuro espontáneo.

La importancia del Entrenador Personal en este periodo.

Como hemos indicado antes, la embarazada sufre cambios anatómicos y fisiológios naturales que no se pueden evitar. El entrenador personal ayudará a evitar las consecuencias de dichos cambios, no solo para mejorar la calidad de vida y evitar los dolores relativos a los desajustes que se producen, sino facilitará el momento donde finaliza el proceso, el parto.

A través de una planificación del entrenamiento acorde a la evidencia científica en la que basará la carga del entrenamiento (tipo, intensidad, frecuencia, duración y progresión). El gran trabajo residirá en diseñar y planificar un programa de ejercicios totalmente personalizado para la embarazada puesto que estos ejercicios serán más beneficiosos que la realización de actividad física por libre sin asesoramieto.

Así, el entrenador personal se encargará de evaluar la actividad previa al embarazo y el ejercicio realizado anteriormente y adecuarlos a la nueva situación, estableciendo un entrenamiento y entorno seguros que le conllevarán a conseguir todos los beneficios citados anteriormente.

Resumen

Se ha demostrado que la realización de actividad física es siempre beneficiosa, incluso en el embarazo. Debemos romper el mito de reposo absoluto puesto que llevar dicho reposo tendrá repercusiones negativas tanto en el parto como de manera indirecta en el feto.

Son múltiples los beneficios que obtendremos de la practica deportiva durante este período pero hay que tener en cuenta que será mucho más beneficiosa si es supervisada por un profesional de la Actividad Física y del Deporte ya que esta siempre irá enfocada a evitar los desajustes que se provocan en la embarazada y facilitar el proceso del parto.

No obstante, siempre se debe de consultar a profesionales sanitarios para comprobar que no existan contraindicaciones que impidan continuar con dicha práctica deportiva.

Bibliografía

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REVISTA ESPAÑOLA DE EDUCACIÓN FÍSICA Y DEPORTES -REEFDISSN: 1133-6366 y ISSNe: 2387-161X. Número 414, año LXVIII, 3er trimestre, 2016

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